Hace unos años, la custodia exclusiva o monoparental era la regla. En los últimos años han ido aconteciendo ciertos cambios sociales y legales que han llevado a invertir esta tendencia en favor de la custodia compartida, por entender que es mejor para el desarrollo emocional y personal de los menores. La custodia compartida se ha triplicado en 10 años y todo apunta que esta tendencia se va a consolidar en los próximos años.

La primera pregunta que surge a muchas personas es: “¿cómo conseguir la custodia compartida?”. Bien, la custodia compartida puede atribuirse por petición expresa de ambos padres en la separación o divorcio, ya sea en un procedimiento de mutuo acuerdo o llegando a un acuerdo en el seno de un procedimiento contencioso. También puede ser que el Juez decida que la custodia compartida es el régimen de guarda y custodia más idóneo para los intereses de los menores. Eso sí, contando con el informe favorable del fiscal. Para decidir sobre este régimen el juez podrá ayudarse de evidencias como, además de las pruebas que se practiquen, la relación de los padres con los menores, informes periciales (en caso de ser solicitados) y, muy importante, la opinión de los menores si tuvieran suficiente juicio.

En caso que quiera acordarse este régimen con posterioridad a la sentencia de separación o divorcio, será necesario instar un procedimiento de modificación de medidas.

La custodia compartida podría ser la mejor solución puesto que deben prevalecer los intereses y necesidades del menor por encima de los de los padres

 

No hay dos custodias compartidas iguales; por ejemplo, en algunos casos se establece que el domicilio familiar es fijo para los hijos y los ex cónyuges van rotándose durante diferentes periodos temporales; en otros casos (la mayoría), son los hijos los que cogen las maletas y van cambiando de casa según el calendario pactado. Hay una tercera opción muy minoritaria, que es que ambos ex cónyuges y los hijos sigan conviviendo en la misma vivienda, algo que pudo ser potenciado en la etapa más feroz de la crisis económica que finalmente dejamos atrás hace ya unos años.  En cuanto al tiempo, también puede variar: puede que se atribuya una semana, un mes o una quincena a cada cónyuge o, en cambio, más días a uno de ambos cónyuges (piénsese en casos de personas que residen parte del año en otros lugares o que trabajan viajando por España o el resto del mundo).

Es normal que haya dudas, muchos de vosotros nos hacéis llegar a diario preguntas similares, como la estrella: “¿Quién se queda con la casa con la custodia compartida?“. No os preocupéis, resolveremos todas vuestras dudas. Recientemente tramitamos el divorcio de un matrimonio de Barcelona que, entre otras cosas, dudaban sobre en qué domicilio deben empadronarse los hijos en un régimen de custodia compartida cuando los menores van cambiando de vivienda (es decir, cada progenitor reside en una vivienda diferente; que es el caso más habitual, como hemos comentado más arriba). En estos casos, lo normal es que haya acuerdo entre las partes. En defecto de acuerdo, el juez podrá decidir lo que sea mejor para el menor: podrá tener en cuenta en qué lugar pasa el menor más tiempo (con qué padre), qué lugar puede favorecerle más a efectos de escolarización o asistencia médica, etc; o, por ejemplo, si uno de los cónyuges se queda con el uso de la vivienda conyugal, es probable que se opte por el criterio de que sigan empadronados en ese domicilio para dar una estabilidad y continuidad al menos y contribuir al buen desarrollo de su personalidad.

En www.divorciodemutuoacuerdo.com os asesoraremos, resolveremos vuestras dudas y encontraremos la solución más adecuada para los intereses de vuestros hijos .