El Tribunal Supremo vuelve a estar de actualidad. Esta vez por una decisión que supone una verdadera revolución en la configuración de uno de los aspectos más importantes del derecho de familia: el uso de la vivienda conyugal tras la ruptura.  Hasta ahora, se venía entendiendo que era al progenitor custodio (habitualmente, la mujer) a quien se le debía atribuir el uso de la vivienda familiar, variando la jurisprudencia en relación al momento del fin de ese derecho. Estas posiciones han ido desde la “independencia económica” de los hijos hasta el cumplimiento de la mayoría de edad y la liquidación del régimen económico en los casos de matrimonios regidos por gananciales. No había una regla clara sobre lo que se debía de hacer cuando el cónyuge que se quedaba con el uso de la vivienda familiar introducía en la vivienda un tercero (su nueva pareja).

El Tribunal Supremo clarifica las diferentes posiciones de jueces y tribunales, aclarando que la entrada de un tercero en el domicilio familiar hace desaparecer ese “carácter familiar” que tenía la vivienda. Podría continuarse usando la vivienda, obviamente, si el cónyuge que convive en la misma adquiere la otra parte del ex cónyuge. Queda ahora ya fuera de duda que la introducción de un tercero “cambia el estatus del domicilio familiar”.

Normalmente, la vivienda familiar suele ser uno de los mayores problemas a la hora de planificar ordenadamente una ruptura sentimental y familiar. Especialmente en ciudades como Barcelona, Madrid o Valencia, donde el mercado inmobiliario ha llevado el precio del metro cuadrado a niveles pre-crisis. La ventaja de los divorcios de mutuo acuerdo online, como los que le ofrecemos, es que los cónyuges están de acuerdo en las condiciones que han de regir su ruptura. Condiciones que, seguramente, quedarán afectadas por esta nueva decisión del Tribunal Supremo